martes, 25 de octubre de 2016

El Mercado de La Merced

Visitar un mercado es sumergirse a una de las mejores expresiones culturales que caracterizan a una población. Cuando los españoles llegaron a la Gran Tenochtitlán se maravillaron al encontrar mercados donde se vendía de todo: animales vivos, frutos, ropa, figuras de barro, hierbas medicinales, entre otros productos.

En esta ocasión hablaremos de uno de los mercados más emblemáticos de nuestro país, que ha conservado la ancestral tradición del comercio en el centro de la ciudad: el Mercado de La Merced.

Desde antes de la llegada de los españoles, en las zonas aledañas a este lugar se daba un intenso intercambio comercial, ya que era un espacio obligado para el desembarque de frutas y hortalizas que llegaban procedentes de Texcoco, Chalco y Xochimilco, a través de la extensa red de canales que conectaban a la ciudad.

Este mercado tomó su nombre del barrio en el cual se localiza, ubicado al oriente del Centro Histórico de la ciudad y el comercio se desarrolló alrededor del Monasterio de Nuestra Señora de la Merced de la Rendición de los Cautivos, mejor conocido como el Convento de la Merced, edificado en el siglo XVII.

Fue hasta 1890, en pleno Porfiriato, cuando se levantó un inmueble destinado para el mercado del barrio, tenía 85 metros de largo por 12 de ancho, techumbre de fierro y piso de baldosas. Desde entonces el mercado de La Merced ha sido uno de los más importantes centros de abastecimiento no sólo de la capital, sino del país.

A mediados de siglo XX, las autoridades de la ciudad decidieron realizar un plan de modernización que implicaba regular las medidas sanitarias y reordenar las prácticas de los comerciantes. Por ello, se decidió demoler el antiguo mercado y el arquitecto Enrique del Moral fue el encargado de diseñar uno nuevo, el cual fue inaugurado el 23 de septiembre de 1957 a un costado del Anillo de Circunvalación.

Aromas y colores que fascinan

Al vagar por sus pasillos se despiertan los sentidos, una experiencia única dentro de un intenso mosaico multicolor. Las frutas y verduras son acomodadas con excepcional destreza, la música tropical ameniza el paso de los marchantes, los olores de los alimentos se fusionan en el ambiente y los puesteros con su grito de “bara bara” invitan a aprovechar los mejores precios al interior de sus locales.

Se estima que el mercado de La Merced cuenta con más de tres mil puestos y bodegas. La nave mayor está dedicada a la venta de frutas, verduras y legumbres. En la nave menor es posible conseguir carnes, pescado, lácteos, abarrotes y carnes frías; en un paso a desnivel se encuentran los negocios de comida preparada y antojitos, además está el mercado de dulces y un anexo con venta de artículos para el hogar. De igual forma hay un lugar especialmente destinado a ofrecer una extraordinaria cantidad de plantas y flores de ornato.

El mercado nunca descansa, salvo el 23 de septiembre, día en que se hace un paréntesis para celebrar a la patrona del barrio, la Virgen de las Mercedes. Los locatarios preparan ollas repletas de mole, arroz y otras delicias que ofrecen a todo aquel que participe en esta magna fiesta, colocan altares con flores frescas y contratan a los mejores grupos tropicales del momento para amenizar el festejo.

Si te encuentras de visita por la ciudad, definitivamente el Mercado de La Merced es el sitio ideal para conocer toda la oferta de alimentos que nuestro país produce y adquirirlos al mejor precio. Si no estás cerca del Distrito Federal, ve a los mercados de tu localidad, apoya al campo nacional y consume lo que México produce.