lunes, 17 de octubre de 2016

Pásele Marchante a los Mercados Oaxaqueños

Que mejor lugar para saber más de una ciudad y su gente que los mercados; y en Oaxaca son un atractivo más para comer, comprar y descifrar algunas de las maravillas que envuelven a este estado. Al entrar a cualquier mercado pon atención a los colores, aromas, voces, rostros y formas, que seguramente te dirán mucho de la región, pues son una combinación fascinante donde convergen todas sus culturas.

Mercado 20 de noviembre

Toma su nombre de la calle donde se encuentra, y es quizás el más conocido de la ciudad de Oaxaca, capital del estado. Un mercado bastante bien organizado, ya que cuenta con diferentes áreas dependiendo el producto que se busque. Por un lado están las artesanías, donde también es posible comprar textiles muy coloridos y tradicionales. En otra parte están las carnes y las longanizas, las que se pueden obtener ya asadas, y si quieres algo para acompañarlas sólo basta que te acerques a algunas de las mujeres que en el mismo mercado venden nopales, guacamole, salsas y tortillas.

En otra de sus zonas se encuentran las fondas, que son un claro ejemplo de la sazón del lugar, pues en su mayoría se trata de negocios de gran tradición donde cocina la cabeza de la familia, y los demás miembros son los que atienden. Ahí puedes comer mole, chiles rellenos, tlayudas y enchiladas, entre otros muchos platillos típicos.

Para terminar, el postre lo puedes buscar en otro punto cercano, donde se expende el chocolate. Ahí mismo es interesante ver cómo algunas personas llevan sus granos de cacao, con azúcar y canela para que se los muelan; luego les entregan una mezcla caliente que deben separar para crear sus propias tablillas.

Mercado Benito Juárez

Es el lugar ideal para conseguir cerámica, textiles, huipiles, vestidos bordados, sarapes, cestos, sombreros, calzado y muchos otros artículos que se producen en la región. En este mercado también hay puestos de comida, pero lo mejor que se puede conseguir ahí son las aguas y los helados.

Aguas frescas de horchata y de fruta de temporada caen de maravilla en las tardes de calor o después de recorrer los atractivos turísticos de la ciudad. Hay helados de leche quemada, de mezcal, de elote, de tuna y muchos otros sabores deliciosos.

Central de Abastos

Se dice que fue creada para dar cabida a la gran cantidad de vendedores que solían ponerse por las calles de la ciudad, así que está un poco retirada del centro. La Central de Abastos la encuentras en Periférico Sur y es muy divertido visitarla los fines de semana.

Dado su tamaño y que es aquí donde se surten muchos de los pequeños vendedores, es posible conseguir de todo y a mejor precio que en otros lados. Metates, trajes típicos, cestos, mezcal, chocolate, juguetes tradicionales, huaraches, molcajetes, comales, bolsas y cinturones, son sólo algunos de los artículos que se ofertan ahí.

Si bien este mercado hoy en día también tiene productos que no son típicos, aún es posible ver a las mujeres sentadas en el piso tejiendo en telar; tan sólo por eso y sus fondas, vale la pena darse una vuelta hasta allá.

Mercado de artesanías

Se ubica en el Centro Histórico, en la calle de Zaragoza, y aunque es pequeño, cuenta con una buena muestra de arte popular y artesanías de la región. Ahí puedes conseguir rebozos, trajes típicos, alebrijes y barro negro, entre otras cosas. Su atractivo está en que son los mismos artículos que se venden en muchas tiendas de decoración, pero a menor precio.

Mercado del Carmen

Este es el nombre popular por el que es conocido el Mercado Sánchez Pascuas que, aunque pequeño, es importante porque se trata de un típico mercado de Oaxaca, donde se pueden probar las deliciosas quesadillas de flor de calabaza y los tamales de chepil o de mole. Flores y frutas también se pueden encontrar en sus puestos. Está en la calle Porfirio Díaz. Por cierto, su mote popular se debe a que está muy cerca de la iglesia donde se venera a la Virgen del Carmen.

Mole, chocolate y chapulines

Uno de los sentidos que más se despierta al pasear por los mercados oaxaqueños es el gusto, por ello no puedes perderte la oportunidad de degustar el mole, el queso, el chocolate y el mezcal.

Oaxaca puede presumir de su variedad de moles, entre ellos están el típico mole negro, el chichilo, mole rojo, manchamanteles y el mole verde, tan sólo por mencionar algunos. ¡Todos deliciosos!

Hay moles de sabor más sencillo, como el coloradito que se caracteriza por su color rojo ladrillo; mientras que otros cuentan con sabores más fuertes debido a la combinación de sus ingredientes, tal es el caso del mole negro que se dice ocupa más de 35 elementos en su elaboración: chiles mulato, pasilla, ancho, guajillo, chipotle, chilguacle negro, almendras, ajonjolí, nueces, cacahuates, cebolla, pimienta, clavo, pan, tortilla, tomillo y mucho más. Vale a pena recordar que el sabor que se obtiene de cada mole, depende también de las variaciones que se le dan al platillo en cada región y por cada cocinero.

Uno de los ingredientes típicos de varios moles es el chocolate, esta delicia se obtiene del cacao, que se ha cultivado por milenios en la región y ahora lo puedes adquirir en muchos de sus mercados. El chocolate es uno de los más antiguos elementos de la gastronomía mexicana, y en Oaxaca la tradición es tomarlo disuelto en agua, acompañado de pan de yema.

Algo que encontrarás frecuentemente en los mercados oaxaqueños, son los chapulines, los que suelen tostar y ofrecer con chile y limón. Y ¿por qué hay tantos allá? Esto se debe a que es una plaga de los cultivos de alfalfa. Entonces, los lugareños acostumbran recolectar chapulines, los comen y de esa manera también evitan el uso de plaguicidas en sus plantíos.

Este insecto es también el encargado de dar cierto sabor a varios platillos y salsas del lugar, y hoy en día puedes encontrar ya varios productos que se elaboran con él, como es el caso de la sal y la salsa de chapulín. Y de una vez recordemos que también es popular la sal de gusano.

En los mercados de Oaxaca también puedes conseguir una gran variedad de tortillas hechas a mano, que traen las mujeres desde pueblos cercanos, en sus canastos o cubetas. Las hay de maíz, de trigo o yuca, y de diferentes tamaños y colores.

Para todo mal, mezcal…

Y antes de un buen plato de mole, qué tal un mezcal, que está siempre presente en todas las festividades del lugar. El mezcal es una bebida alcohólica de origen indígena y español, debido a que de nuestras tierras se obtiene la materia con que se elabora y de los españoles se aprendió la forma de destilarlo, lo que ellos a su vez aprendieron de los árabes. En Oaxaca se produce el 70% del total del mezcal que se exporta.

Algunos guías realizan la llamada Ruta del Mezcal, donde es posible visitar las magueyeras y conocer el proceso de destilación. La palabra mezcal proviene del náhuatl mexcalli, que significa penca de maguey cocida.

Ahora ya sabes un poco más sobre los mercados oaxaqueños, por ello visítalos y disfruta de todas las bondades que sólo México produce.