jueves, 20 de octubre de 2016

Nutrición en la Adolescencia

La adolescencia es la segunda etapa de máximo crecimiento del ser humano, es un periodo de cambios físicos, emocionales y sociales, los cuales presentan un ritmo de desarrollo que varía en cada persona.

En esta etapa se pueden tener hábitos inadecuados de alimentación como el omitir comidas, no tener horarios establecidos en el desayuno, consumir una gran cantidad de alimentos de un sólo grupo, la preferencia por comidas rápidas, el aumento del consumo de refrescos y comida chatarra, y la realización de comidas fuera de casa.

Lo anterior puede traer problemas de salud serios como la anorexia, bulimia o la obesidad; por esta razón es difícil tratar a la población adolescente de forma generalizada, pues estos factores condicionan los requerimientos nutricionales individuales.

El riesgo de sufrir anemia por deficiencia de hierro es mayor en esta etapa, pues se requiere para el crecimiento de los tejidos corporales y para el aumento del volumen sanguíneo. En las mujeres, el hierro se necesita para reponer las pérdidas que ocasiona la menstruación, por lo que es esencial el consumo de verduras de hoja verde y frutos cítricos con la finalidad de aportar hierro y vitamina C para una mayor absorción en el organismo.

Otro nutrimento importante en esta etapa es el calcio, ya que durante la pubertad y a partir de los primeros signos de adolescencia se logra la generación de casi un 85% de la masa mineral ósea definitiva para la adultez.

El zinc puede influir en los patrones de crecimiento, esto es debido a que interfiere en la síntesis de proteínas y en el desarrollo muscular. Durante este periodo se debe procurar el consumo de germinados, verduras de color verde y semillas.

En relación a las vitaminas, se debe cuidar el aporte de todas aquellas que tienen que ver con el desarrollo celular y las que interfieren con la adecuada absorción de los demás nutrimentos, como son la vitamina A, D, E, C y complejo B, principalmente.

Si alguien de tu familia atraviesa por esta etapa, te recomendamos incluir en su dieta espinacas, brócoli, pescados, queso, leche, carne, lentejas, frijoles y todas las frutas que México produce.