LA LECHE Y LOS PRODUCTOS QUE NO LO SON

De niños aprendimos que la leche es un alimento que proviene de las vacas, pero los tiempos han cambiado y en la actualidad, los consumidores que acudimos al supermercado nos enfrentamos a anaqueles repletos de productos de muchas marcas que parecen ser leche, pero no lo son. Se trata en realidad de fórmulas lácteas y productos lácteos combinados.

La tecnología ha hecho que la leche pase por diversos procesos industriales antes de llegar a nuestra mesa; algunos de éstos buscan asegurar la calidad sanitaria, como la pasteurización, mientras que otros están diseñados para disminuir los contenidos originales de grasa, lactosa u otros componentes, con lo que se obtienen diversos tipos de leche, como la deslactosada o la descremada, para satisfacer a los diferentes tipos de consumidores.

Cuando en estos procesos se reduce la cantidad de proteína a menos de 30 gramos por litro, el producto ya no puede seguir denominándose leche, sino fórmula láctea o producto lácteo combinado. Para regular esta situación, en 2004 entró en vigor la norma oficial mexicana NOM 155-SCFI-2003.

¿Qué es la leche?

La leche es un alimento muy completo que se compone principalmente de agua, grasa butírica y sólidos no grasos como proteínas, lactosa y minerales (calcio, fósforo, zinc y magnesio, entre otros). Contiene también vitaminas A, D y del grupo B, especialmente B1, B2, B6 y B12.

México cuenta con 2 millones 374 mil cabezas de ganado bovino lechero, de donde se obtienen más de 10 mil millones de litros de leche al año. Jalisco, Coahuila y Durango son las principales entidades productoras.

Como ya lo vimos, la verdadera leche debe contener un mínimo de 30 gramos de proteínas por litro, de los cuáles al menos el 70% (21 gramos por litro) deben ser caseína, de hecho, las proteínas son justamente lo que le da a este alimento su alto valor nutricional.

No todo lo que parece leche lo es

Las denominadas “fórmulas lácteas” y los “productos lácteos combinados” no son leche, sino alimentos fabricados a partir de componentes de la leche, pero que contienen menos proteínas y por lo tanto son menos nutritivos y más baratos. Las fórmulas lácteas deben contener al menos 22 gramos de proteína por litro, mientras que el producto lácteo combinado debe tener un mínimo de 15 gramos de proteína por litro. En todos los casos, al menos el 70% de estas proteínas deben ser caseína.

Como te habrás dado cuenta, el número de marcas de este tipo de productos se ha incrementado considerablemente y existen muchas que en sus envases incluyen la palabra leche o muestran imágenes de vacas, además, en las tiendas se ubican junto con productos que sí son leche, por lo que es fácil confundir al consumidor.

Ante este problema y para su correcta identificación, la norma indica que estos productos deben señalar claramente su denominación en el envase y no pueden decir que son leche si no lo son, además, deben especificar si adicionan grasa vegetal u otros nutrientes.

Tipos de leche

La leche se puede clasificar de acuerdo al contenido de grasa butírica del producto, veamos cuáles son:

Entera: contiene al menos 30 gramos de grasa butírica por litro.

Parcialmente descremada: contiene de 6 a 28 gramos de grasa butírica por litro.

Semidescremada: contiene de 16 a 18 gramos de grasa butírica por litro.

Descremada: contiene un máximo de 5 gramos de grasa butírica por litro.

Con grasa vegetal: no tiene grasa butírica, ya que se sustituye por grasas de origen vegetal (que algunos consumidores prefieren porque contiene menos colesterol).

Además de estos tipos de leche existe la deslactosada, aquella a la que se le elimina la lactosa, un tipo de azúcar a la que algunas personas son intolerantes. Esto no quiere decir que la leche esté libre de azúcares, ya que se le pueden adicionar otro tipo de endulzantes como la glucosa, por ello si eres diabético o estás a dieta debes prestar mucha atención a la información nutrimental del envase.

Con toda esta información ya puedes elegir el producto que mejor se adapte a tus necesidades, pero estamos seguros que siempre preferirás la leche que México produce.

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